domingo, 24 de febrero de 2013

CHURROS CASEROS





























¿Qué hay mejor para un domingo por la mañana que unos churros con chocolate? Pues unos churros con chocolate caseros. No probarás otros mejores!! Garantizado. Yo los hago semi integrales, y quedan increíbles. Además la receta es fácil y rápida, no dejarás a nadie indiferente!

INGREDIENTES (para 2 personas):

- 80 gramos de harina blanca de trigo
- 80 gramos de harina integral de trigo
- 75 ml de leche
- 75 ml de agua
- 1 pizca de sal
- 2 claras de huevo

PROCESO:

Es muy fácil. El primer paso es calentar la leche, el agua y la sal hasta llevarlos a ebullición. Entonces, lo apartamos del fuego.





Mezclamos la leche con las harinas. Yo lo hice en una procesadora o picadora, pero puede hacerse a mano perfectamente. Hay que mezclar hasta conseguir una masa homogénea, que haya quedado todo bien mezclado, pero en este punto todavía no es necesario trabajarla mucho.







Cuando hemos mezclado estos primeros ingredientes, añadimos la clara de huevo y volvemos a batir. Puedes esperar un poco a que se enfríe la masa antes de añadir el huevo, porque si no este podría cuajarse. Aquí sí que hay que incorporar bien todo, hasta que quede una masa lisa, que por cierto será muy húmeda:





Ya tenemos nuestra masa de churros lista! Ahora, para freírlos, podemos usar una manga pastelera con boquilla de estrella (mi caso), o una churrera. Metemos dentro la masa, y sobre una sartén o freidora con aceite abundante y bien caliente vamos soltando los churros. Puedes echarlos ya con la forma definitiva que tendrán o, como yo hago, hacerlos bien largos para freír más masa en menos tiempo, y luego cortarlo, quedan muy bien igualmente.








Los vamos dejando sobre papel absorbente para eliminar el aceite sobrante y los cortamos y preparamos para servir, con azúcar, chocolate o como os guste. Están buenísimos!









sábado, 16 de febrero de 2013

RECETA BÁSICA: Bizcocho esponja para tartas



























Este bizcocho es un clásico indispensable. Es esponjoso, suave y fácil de hacer. Puedes usar el molde que quieras, yo he puesto el ejemplo con el clásico molde redondo que suele dar forma a las tartas tradicionales, pero la forma final de tu receta solo tiene los límites de tu imaginación! Una vez hayas hecho el bizcocho, puedes usarlo tal cual aunque muchas veces queda mejor si lo emborrachas con algún jarabe, algo que ya veremos en próximas recetas. De momento, el básico, ¡bizcocho esponja!

INGREDIENTES:

- 3 o 4 huevos (dependiendo del tamaño)
- 125 gramos de azúcar blanco
- 100 gramos de harina de trigo
- 1 cucharada de levadura en polvo
- 1 cucharadita de aroma o extracto de vainilla

PROCESO:

Lo primero, poner el horno a precalentar a unos 160º. Es un bizcocho que necesita de un horneado lento para subir sin quemarse. 

A continuación, pon en un bol los huevos y el azúcar y bátelos con varillas hasta que se cree una espuma blanca, como una mouse. Si pones el bol sobre un cazo con agua hirviendo los huevos tomarán temperatura y montarán mejor.  Éste es el aspecto que buscamos:




A continuación, mezcla la levadura con la harina y tamízalas sobre los huevos con el azúcar. Después,  añade la vainilla y mezcla con una lengua de forma circular y suave, incorporando la harina y no batiendo, pues la clave está en conservar el aire que le dimos a nuestra masa con las varillas. Introduce la lengua por un lado del bol, y arrastra la masa levantándola, por encima del resto, y repite este gesto girando el bol hasta que la harina se haya incorporado por completo.





Cuando tenemos la masa preparada, elegimos nuestro bol y lo engrasamos con mantequilla derretida o con un poco de aceite. A continuación vertemos la mezcla y damos unos golpecitos a la mesa con el molde, para que la masa se extienda bien y cubra toda la superficie del molde, quedando lisa.






Ya simplemente nos queda introducir el molde con la masa en el horno y dejar que se cocine durante 25 minutos o hasta que veamos que el bizcocho está listo, ha crecido y se ha dorado un poco, pero ¡no mucho!




Lo dejamos enfriar, y lo extraemos del molde, quedará precioso y esponjoso:




Y ya simplemente, lo usamos para lo que queramos! En mi caso, hice una tarta, para lo que dividí el bizcocho en diferentes capas que luego poder rellenar. Recuerda, la clave de esta receta está en el montado de los huevos y en conservar ese aire al incorporar la harina. Que la disfrutéis!!










miércoles, 13 de febrero de 2013

BERENJENAS RELLENAS DE CARNE PICADA Y VERDURAS



Hoy, una receta sana, completa, fácil y muy buena. Combinamos en un solo plato las verduras, los lácteos y la carne, y sobretodo, ¡el sabor! Os paso los ingredientes que yo he usado para dos personas y de ahí, hasta donde queráis. También tened en cuenta que en cuanto a las verduras elegidas, se trata de algo muy personal y perfectamente variable. Podéis añadir o cambiar las que os pongo aquí por otras que os gusten, como el calabacín, otros tipos de pimientos... etc. La clave está en intentar crear un plato con el mayor número de colores posible. Los colores de los alimentos definen el tipo de vitaminas y nutrientes que los forman, por ello, a más colores, mayor equilibro y mejor alimentación. En este caso tenemos verde, naranja, blanco y el violeta de la berenjena, por supuesto.


INGREDIENTES:

- 2 berenjenas
- 200 gramos de carne picada (yo he usado mixta de cerdo y ternera)
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 1 zanahoria
- 1 pimiento verde
- 5 o 6 champiñones
- Unas cucharadas de tomate triturado (unas 10, aunque es a ojo y según el gusto de cada uno)
- Un chorrito de vino blanco
- Queso rallado (yo usé mozzarella)

- ESPECIAS: pimienta negra, perejil, cilantro, y pimienta blanca y nuez moscada para la bechamel.
- Unas hojas de albahaca fresca.
- Por supuesto, aceite de oliva virgen extra y sal.


PROCESO:

Empezamos con las berenjenas. Las asaremos en el horno y para eso, precaliéntalo a unos 200º y corta las puntas de las berenjenas, lo mínimo posible. Después, ábrelas a la mitad a lo largo y realiza unos cortes en la pulpa en forma de cuadraditos. Esto nos servirá para que se cocinen mejor y para que sea más fácil después retirar la pulpa. Fíjate en la foto para entender mejor estos cortes:




Después, echamos un chorrito pequeño de aceite de oliva virgen extra sobre cada una y las metemos en el horno. No tardarán mucho, unos 15 minutos, hay que ir vigilándolas para que no se quemen.




Mientras, preparamos las verduras. Yo suelo cortar todo primero para tenerlo ya luego preparado a la hora de ir añadiendo los diferentes ingredientes. En esta receta, lo cortamos todo en pequeños daditos. 




Echamos primero el ajo solo en la sartén, con dos o tres cucharadas de aceite, hasta que se empiece a dorar, y añadimos el resto de las verduras. Es el momento de empezar a añadir especias. Las verduras se pochan mejor cuando le ponemos la pizca de sal, pues ayudar a expulsar los líquidos y los azúcares. También, ponemos un poco de pimienta negra, una pizca de cilantro, y un puñado de perejil. Lo rehogamos todo junto a fuego lento hasta que se pochen.






Cuando estén listas, retiramos las berenjenas del horno, el cual dejamos encendido para que esté preparado para el paso final, el gratinado. La pulpa se habrá quedado blandita y más transparente. La retiramos con ayuda de una cucharada y mejoramos el troceado para añadirla al resto de las verduras.






Mientras dejamos que todas las verduras ya con la berenjena se sigan cocinando juntas, preparamos un cazo u otra sartén con un poco de aceite, una cucharada más o menos. Ahí rehogaremos la carne un poco antes de añadirla a las verduras.





Cuando la carne se ha cocinado durante unos minutos, la incorporamos a las verduras, y añadimos a todo el conjunto el chorrito de vino blanco (como hasta que bañe a todos los ingredientes, la segunda de las dos siguientes fotos) y las hojas de albahaca, y dejamos que se reduzca todo a fuego lento. Tardará unos minutos.





Mientras, podemos ir preparando la salsa bechamel, cuya receta encontraréis en este blog pinchando aquí.
Cuando el vino se ha reducido, añadimos el tomate triturado, rectificamos de sal, y dejamos que cocine todo junto otros 10 minutos, veremos que ha reducido todo un poco más y que se ha incorporado bien.





Cuando tenemos listo nuestro relleno, lo retiramos del fuego y es el momento de rellenar las pieles de las berenjenas que vaciamos anteriormente. 




Cuando las tenemos bien llenitas, echamos un poquito de bechamel en cada una, intentando que no desborde, y lo culminamos con el queso rallado.






Y por último, las gratinamos en el horno durante unos minutos, a 200º - 220º, hasta que veamos que el queso se queda doradito. ¡Que las disfrutéis! Comparte la receta si te ha gustado!














domingo, 10 de febrero de 2013

RECETA BÁSICA: Salsa bechamel




Ésta es una receta muy fácil pero imprescindible, se utiliza para muchísimas cosas, sobretodo en la cocina italiana, y además es una salsa muy suave y queda bien con casi todo. Las cantidades que os pongo son las mínimas, para 2 personas, pero podéis, como siempre, multiplicarlas hasta donde necesitéis.

INGREDIENTES:

- Un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra o 30 gramos de mantequilla.
- 1 cucharada grande de harina.
- Leche a temperatura ambiente (la que admita).
- 1 pizca de sal
- 1 pizca de pimienta (yo le pongo pimienta blanca)
- 1 pizca de nuez moscada.

PROCESO:

Empezamos calentando la grasa (aceite o mantequilla) en un cazo, y cuando haya tomado temperatura, le añadimos la harina. Removemos con varillas. Es importante dejar que se cocine y tueste un poco la harina, para que luego la salsa no sepa a ella. Ten cuidado de no quemarla, manteniendo un fuego medio-lento.





Cuando la harina se haya cocinado un poco, empezamos a añadir la leche. No he puesto una cantidad concreta porque me parece más fácil ir añadiendo hasta conseguir el espesor y la textura deseados. A fuego lento, añade un chorrito de leche y mezcla bien con las varillas. Verás que en seguida se espesa.




En este punto vuelve a añadir otro chorrito de leche, y vuelve a mezclar bien y enérgicamente. Es importante utilizar las varillas sin parar para evitar los indeseados grumos. Intenta que la salsa no llegue a hervir en ningún momento, ése es punto ideal de calor que necesita para desarrollarse. Tendrás que repetir el paso de la adicción de leche varias veces, y llegará un punto en el que la textura será densa pero suave y manejable, sin apelmazarse. Entonces habrás terminado con la leche.





Aquí, cuando has conseguido la textura que más te guste (más líquida o más espesa) para tu salsa, es cuando la condimentamos. Siempre añade una pizca de sal, y la de nuez moscada suele ser esencial también si quieres el sabor de una verdadera salsa bechamel. Yo también añado un poco de pimienta blanca, que termina de completar todo el aroma.




Mezcla bien de nuevo con las varillas para incorporar las especias y retira del fuego. Que la disfrutes!